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Felicidad contagiosa en la red

¿Qué puedo hacer yo para ser más feliz y, de este modo, aumentar las probabilidades de que sean más felices mis amigos, hermanos, vecinos…?

Image courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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La topología es la manera en que se distribuyen los nodos que conforman una red. Esta puede ser tanto un constructo matemático —en teoría de grafos— o algo tan cotidiano como la manera en que se socializa un grupo de amigos. Puede ser una organización lineal, sujeta a alguna jerarquía o no… El contagio es una propiedad que tiene que ver con la manera en que se fluye por los nodos de la topología. El contenido material no está limitado (puede ser información, emociones…). Toda red parece seguir las siguientes reglas: a) afinidad y b) multinfluencia. Nos conectamos con quien tenemos algo en común: un familiar, un compañero de trabajo, conocidos que comparten algún hobbie, simplemente amigos… Dentro de estas conexiones, podemos resaltar un subgrupo más importante que consideramos íntimo. Este va decreciendo con el paso del tiempo y suele darse en mayor proporción entre personas con títulos universitarios (quizás las redes de contactos que se conforman en la universidad establece una red de vínculo especialmente vigorosa) que entre gente que no terminaron el instituto, según el estudio del sociólogo Peter Marsden; La otra caracterísitca, la multiinfluencia tiene que ver con la manera en la que nos contagiamos: puede ser directamente (mis amigos) e indirectamente (los amigos de mis amigos también me influyen). Christakis y Fowler (2010) han determinado la regla de Tres Grados de Influencia según la cual, a partir del cuarto grado, apenas hay contagio. Ponen de ejemplo el estudio sobre la felicidad y los distintos grados de contagio a través de las redes sociales:

 

Los análisis matemáticos de la red sugieren que una persona tiene alrededor de un quince por ciento más de probabilidades de ser feliz si está conectada directamente (con un grado de separación) con una persona feliz. Y la propagación de la felicidad no se detiene aquí. Las personas que se encuentran a dos grados de separación (el amigo de un amigo) de una persona que es feliz tienen un diez por ciento más de probabilidades de ser felices, y las personas que están a tres grados de separación (el amigo de un amigo de mi amigo) tienen alrededor de un seis por ciento más de probabilidades de ser felices. A cuatro grados de separación, no hay incidencia.

Aunque la topología de la Red no tiene que ver con distancias físicas, sí que estas influyen en el contagio: un amigo o hermano que esté feliz a menos de una milla aumenta las probabilidades de que yo lo sea. Incluso es extrapolable en menor intensidad para vecinos con los que únicamente tenemos una interacción más superficial. Christakis y Fowler sugieren que “los cambios en la felicidad individual pueden atravesar las conexiones sociales crear grupos a gran escala”[1]. Desde otro punto de vista, las consecuencias son sumamente esperanzadoras ya que podríamos preguntarnos ¿qué puedo hacer yo para ser más feliz y, de este modo, aumentar las probabilidades de que sean más felices mis amigos, hermanos, vecinos? El análisis[2] constata empíricamente que existe la influencia recíproca aunque sea en porcentajes bajos. El contagio de la felicidad no solo tiene un componente espacial (la distancia entre las personas) sino temporal: al cabo de un año apenas nos afecta que un amigo sea más feliz. En cambio, en los primeros seis meses puede influirnos positivamente en un 45 por ciento, cifra que, según Christakis y Fowler, cae en diez puntos en el siguiente semestre.

Dos características clave en una red social son: a) la centralidad: qué posición se ocupa (normalmente, los nodos con más vínculos suelen situarse en el centro de la red) y b) la calidad del nodo. Por ejemplo, en el caso de la felicidad, Christakis y Fowler, han descubierto que las personas con un índice alto de centralidad (muy bien conectadas) tienen más probabilidades de ser felices (por ejemplo, si alguno de sus contactos lo en los primeros doce meses, como veíamos antes). En cambio, no es una relación bidireccional ya que han descubierto que las personas felices no tienen por qué estar siempre en el centro. ¿A qué nos referimos con b) la calidad del nodo? A que no sólo es importante la cantidad sino también la calidad. Si te rodeas de mucha gente infeliz, también aumentarán tus probabilidades de ser infeliz.

En definitiva, si quieres ser más feliz: socialízate todo lo que puedas y disfruta de la felicidad de los demás. A su vez, tienes una posibilidad estupenda de mejorar el mundo: sé un poco más feliz y, sin querer, también producirás esos efectos en los que te rodean! Las redes no engañan! 😉

 

[1] Incluso llegan a detallar las probabilidades que seamos más felices en distintas casuísticas: 25 por ciento si un amigo es feliz a menos de una milla; 14 por ciento en el caso de un hermano a la misma distancia; algún pequeño porcentaje —no lo concretan— en caso de un vecino a pocas manzanas.

[2] Desafortunadamente, en el libro “Conectados” no detallan las métricas y el proceso por el que miden cuestiones como “qué es ser feliz” , “cómo se aumentan las probabilidades de ser feliz”, etc.

 

    Bibliografía y webgrafía

 

  • CHRISTAKIS, Nicholas; FOWLER, James (2010). El sorprendente poder de las redes sociales y cómo nos afectan. Ed. Santillana: Madrid.