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Diosas de ayer y de hoy

La mitología es un mundo fascinante plagado de embaucadoras batallas entre los hombres y los dioses que procuraban dar explicación del mundo. Aunque el mito dio paso al logos para dar cuenta de lo que ocurría a través de la razón, aun en nuestros días seguimos preguntándonos muchas de las mismas cuestiones.

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Imagen: Wikipedia

¿Cuál es tu Diosa?

Si hablamos de “Diosas” con forma humana, te recomiendo que eches un vistazo a mi libro “Cazadores de diosas” donde podrás pasar un rato ameno y divertido a través del arte de la seducción.

¿Qué diosas parecen guiarnos en la actualidad?

Evidentemente, nuestra sociedad digital ha evolucionado mucho y no encontraremos nunca una “diosa griega de la tecnología”. Desde luego, parece que la Diosa Ética ha dejado paso a otras más protagonistas como las Diosas Economía, Eficiencia, Optimización, Ciencia, Crecimiento

Hay varios autores que ven relaciones muy interesantes entre la ética con la economía o la tecnología. Adela Cortina, catedrática de ética, en su libro “para qué sirve realmente la ética” nos revela que la ética sirve para abaratar costes y crear riqueza priorizando lo realmente importante. Ramón Queraltó, en su obra “Ética, tecnología y valores en la sociedad global: el caballo de troya al revés” sostiene la importancia de introducir unos vectores éticos que guíen el desarrollo tecnológico para no dejar que otros construyan la realidad si una reflexión crítica. En este blog iré contribuyendo con artículos que nos ayuden a pensar sobre estos asuntos.

La mitología griega, siempre es un fecundo camino de inspiración, por ello, os pongo una breve relación de las diosas clásicas más importantes:

Diosas clásicas

(terminología griega – romana)

Artemisa – Diana: caza

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Diosa virgen de la caza, la virginidad, el parto, el tiro con arco y todos los animales. Los símbolos incluyen la luna, el ciervo, el perro de caza, la osa, la serpiente, el ciprés y el arco y la flecha. Hermana gemela de Apolo. Hija mayor de Zeus y Leto.

Atenea – Minerva: sabiduría

Atenea

Virgen diosa de la sabiduría, la artesanía, la defensa y la guerra estratégica. Los símbolos incluyen la lechuza y el olivo. Hija de Zeus y de la oceánide Metis, surgida de la cabeza de su padre totalmente adulta y con armadura de combate completa después de que este se hubiera tragado a su madre.

Afrodita – Venus: eros

Afrodita

Diosa del amor, la belleza y el deseo. Los símbolos incluyen la paloma, el pájaro, la manzana, la abeja, el cisne, el mirto y la rosa. Hija de Zeus y de la oceánide Dione, o tal vez nacida de la espuma del mar después de que la sangre de Urano goteara sobre la tierra y el mar tras ser derrotado por su hijo menor Crono. Casada con Hefesto, aunque tuvo muchas relaciones adúlteras, en especial con Ares. Su nombre nos dio la palabra “afrodisíaco”.

Deméter – Ceres: fertilidad

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Diosa de la fertilidad, la agricultura, la naturaleza y las estaciones del año. Los símbolos incluyen la amapola, el trigo, la antorcha y el cerdo. Medio hija de Crono y Rea. Su nombre latino, Ceres, nos dio la palabra “cereal”.

Hestia – Vesta: orden

Hestia

Diosa del hogar, del correcto orden de lo doméstico y de la familia. Nació en la primera generación olímpica y formó parte de los doce olímpicos, pero los relatos sugieren que cuando Dioniso llegó al monte Olimpo ella le cedió su lugar en los doce para evitar discordias. Se dice que cuando los olímpicos se dirigían a la guerra, la que respaldaba el Olimpo era Hestia. Ella era la única que no iba a la guerra.

Hebe – Juventas: ayudante

Hebe

Era la personificación de la juventud, descrita como hija de Zeus y Hera. Según la Ilíada, Hebe era la ayudante de los dioses: llenaba sus copas con néctar, ayuda a Hera a enganchar los caballos a su carro y bañaba y vestía a su hermano Ares.

 Perséfone – Proserpina: primavera

Persephone

Su historia tiene un gran poder emocional: una doncella inocente, el dolor de una madre por el rapto y el regreso de su hija. También es citada con frecuencia como un paradigma de los mitos que explican procesos naturales, con el descenso y el regreso de la diosa provocando el cambio de estación.

Fuente “Diosas clásicas”: Wikipedia

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Cómo subir al top 100 en Amazon en 24 horas

No sería descabellado decir que Amazon tiene en torno a un millón y medio de ebooks. Blanca Miosi nos detalla en su estupendo artículo “¿Cuántos libros tiene a la venta Amazon?” que “Solo en papel hay más de 24 millones. En formato Kindle: 1.348.907, y en tapa dura: 8.596.995.”

El libro “Cazadores de diosas” gracias al cariño de muchos amigos y familiares consiguió alcanzar en 24 horas el puesto 64º entre los más vendidos de Amazon! Esto me lo dijo un amigo (gracias Jorge!) y lo pude constatar con mis propios ojos. El caso es que cuando quise volver a verlo estaba el 66º y ahí pude hacer una captura de pantalla:

Posicion 66º más vendidos Amazon

Durante unas horas estuve por delante de grandes autores de best-sellers como Matilde Asensi, de Yanis Varoufakis y del mismísimo Ken Follet!! El ranking varía cada hora pero, por ejemplo, podéis ver en este instante (13 de julio a las 22:00 h) autores de renombre que ocupan las últimas posiciones del top 100:

best sellers amazon

La fama es efímera y, como os imagináis, sólo pude estar un par de días en esas posiciones tan visibles: ¡pero lo conseguí!

Cómo subir al top 100 en Amazon en 24 horas

Gracias a una campaña de marketing durante meses y al enorme cariño y apoyo de amigos y familiares.

Campaña de Marketting

  • “Estoy pensando en escribir un libro sobre…”

Este punto es arriesgado ya que si no tienes decidido escribirlo, puedes generar frustración por algo que no se lleva a cabo. Es una buena manera de empezar…

  • “¿Sabes que estoy escribiendo un libro acerca de…”

Aquí ya te has puesto manos a la obra, llevas unas páginas escritas y verso suelto tinta la pantalla del ordenador página tras página. Estás más confiado ya que tienes algo de material. Es buen momento de hablar de parte del libro. Poco a poco podrás ir generando interés en amigos y familiares con confianza.

  • Plataforma de autor: Blog + Facebook + Twitter + …

Una buena manera de poder dar visibilidad a tu trabajo, además de la librería donde publiques el libro (Amazon, Bubok, Casa del Libro, El Corte Inglés…), es tener una plataforma de autor que potencie tu visibilidad. En mi caso, se trata de este blog y de de dos redes sociales: Facebook y Twitter (te invito a que me sigas en ambas, por cierto! :)).

Puedes ir viendo cómo van sumando los amigos, los seguidores, las visitas al blog… Una cosa que me sorprendió es que me visitaran desde más de veinte países! Podéis ver las naciones y estadísticas en este post: ¡Visitas mundiales (desde más de 20 países)!

En el blog puedes aprovechar también para ir configurando una lista de suscriptores. Al principio es muy complicado, pero poco a poco irás engordándola.

Una idea que me pareció interesante para hacer algo más atractivo el blog es hacer partícipe de la gente en el libro. Para ello, propuse varias portadas y las sometí a escrutinio público: la portada más votada sería la que se publicaría. Hubo bastante participación y ¿qué mejor consejero que la propia gente? Lo que le guste a la mayoría de tus amigos, será lo que le guste a la mayoría. Con una “muestra poblacional” suficiente, es un argumento razonable. A mí me lo pareció: Puedes ver el resultado de estas votaciones en el post: ¡Portada más votada!

  • Promoción de la plataforma

Se trata de poner a disposición de tus conocidos, seguidores, familiares… la existencia de todo el esfuerzo anterior. Así podrán ir viendo que se va materializando “aquella vieja idea de escribir un libro”. Procura escribir contenidos que sean atractivos o que puedan enganchar. Evidentemente, al comienzo te debes al cariño de los más cercanos.

  • Promoción del libro digital

Un tiempo después, meses a ser posible, es momento de publicar el libro (aunque lo hayas terminado antes!). Es bueno no ir con prisas y que se vaya macerando a fuego lento todo el proceso. También te servirá para distanciarte y coger perspectiva. Así podrás revisar mejor el contenido final. Se trata, pues, de procurar hacer lo más visible posible la publicación de tu obra, aquella a la que has dedicado tantísimas horas y cariño. Procura fijar un día y hora de venta. Amazon valora mucho la concentración de ventas. A mí me funcionó y conozco más casos que también. Recomiendo la lectura de David Cantone, concretamente su post: Cómo Publicar Un Libro en Amazon (y que sea un bestseller). En él podréis ampliar informacion muy interesante acerca de la promoción del un libro.

No os engañéis, esto sirve para un primer empujón. Luego el libro responderá por sí mismo y se irá viendo, meses mediante, cómo va la aceptación “del gran público”.

Debes pensar que el que esté interesado en la versión digital puede tener cualquier dispositivo: kindle, tableta, móvil… No te puedes imaginar el esfuerzo que dediqué a que el libro fuera “multidispositivo”. Aunque no se puede adaptar a todas las tecnologías, bien merece la pena hacer simulaciones en unas cuantas que estén asentadas (Kindle, android, Ios…). También, para ayudar a la gente, escribí un post sobre Cómo ver un ebook de AMAZON en cualquier dispositivo aunque no sea Kindle.

  • Promoción del libro en papel

Esto es análogo a lo anterior. Ojo, hay mucha gente que aún desea tener un libro en papel en sus manos. Yo entre ellos. Aún no ha terminado el formato papel y quedan muchos años por delante. El trabajo es durísimo ya que la maquetación para el papel no tiene nada que ver que para la edición digital. Pero la recompensa de tener el volumen en tus manos, no tiene precio. Además, habrá gente que, simplemente, no va a comprarte la edición digital.

Apoyo de amigos y familiares

Este apartado es un “muchísimas gracias” por todo el apoyo recibido en todo este tiempo a amigos, familiares cercanos… y no tanto. Os animo a escribir y a compartir vuestro esfuerzo. Me he llevado muy gratas sorpresas viendo cómo ha reaccionado la gente. Incluso, “con la excusa”, he podido retomar contacto con personas que apreciaba mucho y que, por distintas circunstancias, nos hemos ido distanciando. Así que, a todos vosotros: ¡¡Muchísimas gracias!! 

gracias

Cortesía de Stuart Miles en FreeDigitalPhotos.net

Introducción al pensamiento crítico

En la historia reciente, podemos remontarnos (como en el caso de la lógica informal), a los años 60 y 70 en el mundo académico estadounidense. Concretamente en los años 80 se incluyó en la Universidad de California State University Executive Order la instrucción formal en Critical Thinking. En palabras del profesor Vega Reñón[1], de aquí se esperaba de la disciplina: una mayor comprensión en las relaciones del lenguaje con la lógica que permitiera adquirir y desarrollar habilidades para razonar, analizar, criticar y defender ideas […] y de inferir unas conclusiones apropiadas.

El pensamiento crítico

Stuart Miles – freedigitalphotos.net

Si bien el desarrollo académico del pensamiento crítico no ha sido homogéneo, podemos señalar algunas características comunes en cuanto a su ámbito de acción. Se ocuparía de: 1) actitudes básicas de tratamiento de la información tales como el análisis, la clasificación… 2) actitudes estratégicas, a un nivel superior encargadas de dirigir las anteriores actitudes; y 3) actitudes metacognitivas, que se encargarían de dirigir las actitudes básicas y estratégicas hacia un fin.

De lo anterior, se desprende una propiedad que le distingue (al pensamiento crítico) de la lógica informal, su pragmatismo. Asimismo, reconoce abiertamente aspectos emotivos y afectivos como intervinientes en un proceso discursivo. Por ello, se nutre de fuentes psicológicas y cognitivas, de carácter descriptivo, más que en modelos normativos (que sería el caso de la lógica, especialmente, la formal).

En palabras de Ennis[2], el pensamiento crítico consiste en un modo de pensar razonado, hasta aquí igual que la lógica informal pero que involucra, además, habilidades y actitudes.

En suma, podemos resumir el pensamiento crítico como el estudio de las disposiciones y habilidades discursivas atentas no sólo a los razonamientos lógicos sino también a la capacidad de comunicación. Se diferencia de la lógica informal en que ésta no incluye objetivos pedagógicos ni tan prácticos como el pensamiento crítico (que se preocupa, por ejemplo, por la expresión eficaz,…).

 

[1] Vega Reñón, L, Olmos, P. (2011) Compendio de lógica: argumentación y retórica. España: trotta

[2] Ennis, Robert H. “A concept of Critical Thinking. A proposed basis for research in the teaching and evaluation of critical thinking ability”, Harvard Educational Review, 2/1 (1962): 157-187.

Ennis, Robert H. “A logical basis for measuring critical thinking skills”, Educational Leadership, 26 (1985): 44-48.

 

¿Qué es la lógica informal?

Haciendo historia, podemos encontrar incursiones en este ámbito (aunque no denominadas como lógica informal) en los Tópicos y las Refutaciones sofísticas, de Aristóteles. Dos milenios después, encontramos también una doble distinción de la lógica por parte del rector de Paris, Jean Gerson. Asimismo, otros autores como Pedro Hispano, Leibniz… han sugerido en sus textos la existencia de una lógica diferente de la matemática o formal clásica que sería de mayor aplicación en algunos ámbitos como el civil, el jurídico, etc.

¿Qué es la lógica informal?

Stuart Miles – freedigitalphotos.net

Su presentación moderna en sociedad puede datar en 1978 cuando se celebra el primer Symposium on Informal Logic (Universidad de Windsor) y se publica Understanding Arguments. An Introduction to Informal Logic, de Robert Fogelin[1]. Una de las cuestiones que más se planteaban era ¿puede haber una lógica que no sea formal? ¿No será una contradicción o, al menos, un oxímoron?

¿Qué motivos se pueden ofrecer para justificar la emergencia de esta disciplina? Ralph H. Johnson y J. Anthony Blair[2] destacarían lo siguiente: los movimientos críticos de carácter académico que promueven una nueva manera de analizar el mundo entendiendo que la lógica formal no es suficiente. Entienden que existen maneras alternativas de inferir y dan importancia al estudio de las falacias. Estas líneas también son apoyadas por las tesis al respecto que sostienen los estudios sobre psicología del razonamiento y comunicación.

A lo largo de la historia de la filosofía de la argumentación, han sido especialmente estudiadas las malas prácticas, las falacias. Éstas constituyen, pues, un campo de estudio de la lógica informal.

Con todo lo anterior, Johnson y Blair definieron la lógica informal de la siguiente manera: la rama de la lógica con el objetivo de analizar (no formalmente), evaluar y construir argumentos en el discurso usual común o especializado (ámbito jurídico, político, periodístico, etc.).

Todo lo anterior fue el caldo de cultivo de lo que podríamos llamar la teoría de la argumentación en su visión norteamericana.

 

[1] Fogelin, Robert J. Understanding Arguments. An introduction to informal logic. New              York: Harcourt Brace Jovanovich, 1978; 1982 2nd edit

[2] Johnson, Ralph H. & Blair J. Anthony, “Informal Logic and the reconfiguration of Logic”, en F.M. Gabbay, R.H. Johnson, H.J. Ohlbach & John Woods, eds. Handbook of the Logic of Argument and Inference. The turn towards the              practical. London, Elsevier Science, 2002; pp. 339-395

 

Utopía distópica de Tomás Moro

En la obra de Tomás Moro[1] podemos encontrar innumerables argumentos de índole ética, política y religiosa. En efecto, sería imposible concebir una sociedad utópica sin preguntarnos ¿qué es bueno? ¿Qué organización social, cultural, económica debería tener una sociedad ideal? ¿Qué influencia tiene la religión en los ciudadanos y en su desarrollo?

Utopía distópica de Tomás Moro

Imagen: wikipedia

Preguntas, todas, de rabiosa actualidad. ¿Acaso no asistimos perplejos diariamente a toda suerte de noticias que atentan contra nuestras concepciones básicas de moralidad, de legalidad, etc.? Todas las personas, independientemente de su desarrollo personal e intelectual posee una cierta manera de entender el mundo. En caso contrario, viviríamos en una constante incertidumbre y no podríamos valorar lo que nos rodea ni tomar decisiones. Lo anterior no justifica un relativismo moral o epistemológico que avale, ingenuamente, que es bueno lo que cada cual considere. De la misma manera tampoco sostiene que “esto es mi verdad” y, por tanto, es lo correcto.

La utopía[2] de Tomás Moro[3] es una invitación a la reflexión no sólo acerca de los problemas de la Inglaterra del siglo XV sino de la España del siglo XXI, con sus crisis económica, institucional y, en última instancia, moral.

¿Utopía distópica?

Según la wikipedia, una distopía es una “es una sociedad ficticia indeseable en sí misma”. Últimamente hay varias películas que se han catalogado de antiutopías como “insurgente” o “los juegos del hambre”. Por supuesto, nada tiene que ver el escenario que ofrecen estos filmes con la sociedad que nos sugería Tomás Moro. Sin embargo, todo lector de Utopía podría encontrar también señales de que tal sociedad adolecía de ciertas imperfecciones (a poco que dedicara una reflexión más profunda que la simple lectura de la obra).

En la segunda parte del libro, me gustaría resaltar un episodio relacionado con la gestión del tiempo de los utopianos. Tras detallar los horarios de trabajo, reposición de energías y descanso, Rafael indica qué hacer con el ocio. Por un lado parece indicar que cada cual es libre de hacer lo que considere mejor (por ejemplo, no hacer nada). Por otro, señala explícitamente cómo no está bien visto que los utopianos pierdan el tiempo en la ociosidad.

 El tiempo que les queda entre el trabajo, la comida y el descanso se deja al libre arbitrio de cada uno. Se busca que cada uno, lejos de perder el tiempo en la molicie y ociosidad, se distraiga, en un hobby, al margen de sus ocupaciones habituales

 Queda lejos de esta visión, aquellas otras que defienden dos objetivos. El primero, que es bien sabido que muchas de las genialidades e invenciones surgen en momentos de total ociosidad. Esto es, como resultado de un estado de sosiego mental o espiritual. El segundo objetivo es la defensa per sé del respeto a la plena autonomía de la persona para decidir qué hacer (o no) en su tiempo libre.

Con ocasión de los detalles que acompañan al almuerzo y a la cena, no escatiman en elementos alegres siguiendo el principio de ningún placer está prohibido con tal que no engendre mal alguno. Sin embargo, unas líneas más abajo relata cómo se puede viajar por la isla y, a continuación, señala:

 […] no hay nunca permiso para estar ocioso. No hay tampoco pretexto alguno para la vagancia. No hay tabernas, ni cervecerías, ni lupanares, ni ocasiones de corrupción, casas de citas, ni conciliábulos[…]

 Cuesta conciliar estos dos ideas. Al menos, se necesitaría una explicación de por qué el ocio, las tabernas, etc. engendrarían algún mal.

En lo referente a los viajes comentados, se señala cómo el príncipe autoriza un salvoconducto con fecha de inicio y fin. Lo más reseñable es que: si alguien por su cuenta viaja fuera de su propio territorio, sin el salvoconducto del príncipe, se le devuelve como fugitivo y se le castiga severamente. Si reincide, queda reducido a la condición de esclavo. No es difícil asimilar algunos regímenes en la actualidad que tienen parcial o totalmente prohibido a sus ciudadanos salir del país. No deja de ser sospechoso en una nación utópica limitar las experiencias turísticas de sus ciudadanos. ¿Podría ser que el sistema temiera que aquel que saliera descubriese un nuevo mundo que no le motivara a volver? No debería ni siquiera plantearse dicho interrogante bajo la hipótesis de una sociedad utópica (ideal, en sí misma).

En fin, en la obra se puede observar la defensa a ultranza de las tesis platónicas arraigadas en La República. Tomás Moro, en boca de Rafael Hitlodeo, sostiene una sociedad basada en la comunidad de bienes. En ella, primaría lo público frente a lo privado. Es más, se asevera, por ejemplo, que es necesario prohibir la propiedad privada si queremos aspirar a cierta justicia social. Obviamente, esta determinación no es gratuita pues por debajo existe un dilema de hondas proporciones, a saber, libertad frente a igualdad.

[1] Tomás Moro, “la figura más atractiva de comienzos del siglo XVI”. Elton, England under the Tudors [Inglaterra bajo los Tudor], Londres, Methuen, 1957, pág. 139. Erasmo, al enterarse de su ejecución, dijo de Moro que “su alma era más pura que la nieve, su genio era tan grande que Inglaterra nunca tuvo ni volverá a tener otro igual.

 

[2] La primera versión de Utopía se publicó en latín en 1516. La traducción al inglés no se publicó hasta 1556. […]Unos creen que Utopía es principalmente una obra católica, en la que el autor expone sus opiniones, y donde todo lo que pueda parecer propaganda comunista es simple alegoría. Según otros, se trata de un manifiesto político en el cual todas las referencias a la religión deben pasarse por alto. Ambas interpretaciones son sólo parcialmente ciertas…] Watson (1999). Watson, Keith (1999), TOMAS MORO (1478-1535), (París, UNESCO: Oficina Internacional de Educación), vol. XXIV, nos 1-2, 1994, págs. 181-199. ©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 1999

[3] En palabras de Quesada (2003), fue canciller de Enrique VIII pero su crítica e independencia le costó la vida, fue decapitado, lo que hizo de él, además, un santo para la iglesia. Quesada, Julio (2003), Otra historia de la filosofía. Barcelona: Ariel

La argumentación en la filosofía

¿Existe un discurso argumental típicamente filosófico? ¿Qué relaciones puede haber entre la teoría de la argumentación y la filosofía? Podemos diferenciar cuatro hipótesis:

La argumentación en la filosofía

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Hipótesis en la argumentación

  • La hipótesis nula, que sostiene que la argumentación no es un recurso característico de la filosofía. Una de las justificaciones sería la existencia de multitud de escuelas filosóficas diferentes que no consiguen acordar un marco discursivo común.

 

  • La hipótesis mínima, que defiende que la argumentación es un recurso típico en el discurso filosófico. Varios autores (G. Ryle, Waismann,…) han sostenido esta tesis aduciendo, por ejemplo, la especificidad de la argumentación en filosofía. En efecto, cabría distinguirla de las deducciones de las ciencias lógico-formales y de las pruebas empíricas de las ciencias observacionales (física…). En cuanto a la primera distinción, tomamos en préstamo las palabras de Waismann[1] (1965, p. 380): un argumento filosófico hace más y hace menos que un argumento lógico; menos, porque nunca demuestra algo de modo concluyente; más, porque si tiene éxito, no se contenta con establecer un punto aislado de verdad, sino que produce un cambio de perspectiva intelectual.

 

  • La hipótesis máxima, que mantiene que la argumentación es el recurso definitorio (no únicamente típico) del discurso filosófico.

 

  • La hipótesis fuerte, que defiende que la argumentación es un recurso necesario en el sentido de que si se mantiene una tesis de manera razonada y crítica, tiene que ser con la disposición a defenderla dando cuenta y razón; así como a asumir las consecuencias de la misma.

¿Cómo podemos caracterizar los argumentos filosóficos?

Cabría distinguirlos de deducciones concluyentes desde el punto de vista lógico-matemático así como de recursos basados en pruebas empíricas. Tampoco estarían basados, en general, en inducciones o en argumentos estadísticos y probabilísticos.

Sin que haya un consenso sobre qué tienen en común los argumentos filosóficos (adelantado por la justificación de la hipótesis nula), sí podemos encontrar algunos esquemas argumentales típicamente filosóficos. Por ejemplo (Vega[2], 2003, p. 238-252):

  • Argumentos fundacionales, que buscan sentar una verdad primera (ej. “pienso luego existo”)
  • Argumentos trascendentales, que siguen el esquema siguiente
    1. Nos consta la posibilidad de A
    2. Si no se diera C, no se daría la posibilidad de A
    3. Luego, es necesario que se dé C.
  • Argumentos por regresión al infinito, tratan de establecer una tesis mediante una recursión sin fin.
  • Argumentos mentales o imaginarios, que se apoyan en hipótesis irreales para descubrir alguna reducción al absurdo…

Además de los anteriores, existen también otros recursos como por ejemplo: 1) apelación la autoridad (experto); 2) apelación ad philosophiam, que en palabras del profesor Vega (2003, p.246), recurriría a que algo no es demandado o exigido por la filosofía.

 

[1] Waismann, F. (1965), Mi perspectiva de la filosofía, en A.J. Ayer (comp.), El positivismo lógico. México, FCE, 1965; pp. 349-385. El artículo data de 1956

 

[2] Vega Reñón, L. (2003). Si de argumentar se trata. España: Intervención Cultural

Las tres dimensiones de la argumentación

En palabras del profesor Luis Vega Reñón (2003)[1], entenderemos que una argumentación es una manera de dar cuenta y razón de algo a alguien, en el curso de una conversación, o ante alguien (pongamos un auditorio, un jurado, un lector), en determinados marcos y contextos del discurso (p. 11).

Podríamos destacar tres grandes momentos en la historia de la filosofía. El primero parece remontarse a Aristóteles de acuerdo a sus Refutaciones sofísticas. El segundo podría ser entre los siglos XII y XIV con los magistri escolásticos. Finalmente, el tercero y más reciente tendría cabida a mitad del siglo XX. Es en este periodo en el que aparecen también otras ramas íntimamente relacionadas con la argumentación, como son la lógica informal y el pensamiento crítico. También es época de grandes avances tecnológicos y científicos donde toman fuerza la Inteligencia Artificial y la ciencia cognitiva.

tres dimensiones de la argumentacion

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¿Qué perspectivas podemos distinguir en la teoría de la argumentación?

Tradicionalmente se han diferenciado tres: la lógica, la dialéctica y la retórica.

Lógica

Se focaliza en los productos como argumentos textuales. En este caso, la validez que importa en esta perspectiva no es una analítica donde la información concreta que porta la conclusión viene conceptual o analíticamente incluida en la información de las premisas (ibid.). Aquí interesa una clase de argumentos de la misma forma lógica en cuanto a su atributo formal. Esto es, dado un argumento, lo interesante es la extracción de su escenario y su traslado al lenguaje lógico (manteniéndose la supuesta correspondencia).

Por tanto, un buen argumento desde el punto de vista lógico se basaría en, dadas una premisas y un nexo inferencial, poder sentar su conclusión. Podría ser una deducción, pero también otros tipos (inducción, abducción,…).

Un mal argumento, en palabras de Vega Reñón, sería aquél que fallara en uno de los siguientes tres principios generales: 1) el nexo inferencial tiene que poder ser convalidado; (2) las premisas se tienen que atener a principios de aceptabilidad, suficiencia y pertinencia respecto de la conclusión; y 3) el argumento debe poder responder a las refutaciones.

Dialéctica

Esta segunda perspectiva no se basa tanto en el producto sino que tiene en cuenta las interacciones entre los agentes discursivos así como el propio proceso argumental. En él, podemos distinguir cuatro fases: 1) Apertura, donde se plantea el tema a resolver; 2) confrontación, donde se ponen de acuerdo los agentes en las reglas que van a seguir; 3) argumentación, la parte nuclear del proceso en la que se ponen encima de la mesa los mejores argumentos y refutaciones; y 4) clausura.

Para guiar un proceso argumental, el profesor Vega (2003, p.126-132), indica el siguiente decálogo (ofrecemos un resumen del mismo):

  1. Ningún participante debe impedir a otro tomar su propia posición.
  2. Quien sostenga una tesis, está obligada a defenderla.
  3. La crítica debe ser pertinente.
  4. La defensa igualmente debe referirse a ella.
  5. Todo interlocutor puede verse obligado a reconocer sus premisas.
  6. Debe considerarse que una tesis o una posición ha sido defendida de modo concluyente si su defensa ha consistido en argumentos derivados de un punto de vista común.
  7. Debe considerarse que una tesis o una posición ha sido defendida de modo concluyente si su defensa ha consistido en argumentos correctos.
  8. Los argumentos (deductivos) deben ser válidos mediante la explicitación de todas las premisas tácitas.
  9. El proponente debe retractarse si fracasa su defensa.
  10. Las proposiciones deben ser lo más precisas posibles.

En fin, podríamos resumir la dialéctica en lo siguiente: 1) el juego limpio; 2) la pertinencia de las alegaciones y 3) La suficiencia y efectividad de la argumentación.

Hay que destacar, en este ámbito, la pragmadialéctica que sería una teoría regulativa de los procedimientos argumentativos conforme a un modelo de argumentación razonable y aceptable (Vega, 2003).

Retórica

Esta perspectiva pretende englobar algunos aspectos que, no estando incluidos en las anteriores dimensiones, sí que intervienen en la argumentación. Estos rasgos tienen que ver con cierta irracionalidad emotiva, con la imagen del orador, con la receptividad del auditorio, con los elementos escénicos, etc.

Así distinguimos tres elementos, según Vega (2003): 1) el ethos, o talante del orador, su imagen, su poder de inducción, de persuasión o disuasión… 2) el pathos, la disposición receptiva de su auditorio; y 3) Kairos, el escenario en el que tiene lugar el proceso discursivo.

[1] Vega Reñón, L. (2003). Si de argumentar se trata. España: Intervención Cultural

Cuerpo y mente: ¿qué somos?

En el post Mens sana in corpore sano: caballo ganador, nos preguntábamos al final cómo se relacionaban el cuerpo y la mente. Veíamos que había tres posiciones y hablamos de la primera (la distinción clásica dualista). También apuntamos que, independientemente de los distintos estudios sobre ello, la realidad es que tal interacción existe. En este post ahondaremos en otras posiciones igualmente legítimas.

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Cuerpo y mente: Si solo fuéramos mente…

 

Efectivamente, tras la posición dualista que mencionábamos (estamos compuestos de dos sustancias) cabe la alternativa de que sólo seamos mente. ¿Suena raro? Pues esta posición fue sostenida por el filósofo irlandés George Berkley, dentro del llamado idealismo subjetivo. En realidad, es una alternativa perfectamente legítima aunque pueda parecer improbable. No existe el cuerpo sino la idea del mismo. En realidad, nuestra percepción de él, es a través de procesos mentales. Por ello, bien pudiera ser que la masa física no existiera. Esto resultaría bastante práctico ya que el problema de la relación entre cuerpo y alma quedaría resuelto en tanto que no existe, de base, conexión entre algo que existe (la mente) y algo que no existe (el cuerpo).

 

Cuerpo y mente: Si solo fuéramos cuerpo…

 

En este punto, seguro que ya os podéis imaginar cuál es la tercera posición clásica: la mente no existe, sólo somos cuerpo. Esto choca frontalmente con la tradición cristiana y con buena parte de las bases de múltiples religiones. Sería muy pretencioso por nuestra parte simplificar estas tesis en unas pocas líneas pero esto es un post, así que, modestamente, únicamente aspiraré a resumirte la idea principal. Cuando decimos que no existe la mente, no se está afirmando que nuestra vivencia psíquica es irreal. El matiz capital es que se pasa de la mente al cerebro. Los avances neuro-científicos, sobre todo desde comienzos del siglo XX, van encaminados en este sentido. La memoria, la inteligencia y así, múltiples factores que se atribuían a cuestiones no físicas, se han ido descubriendo espacialmente en distintas zonas cerebrales. Análogamente a lo anterior, si sólo hay cuerpo, se supera la dificultad de encontrar la relación entre cuerpo y mente (que no existe en sus cualidades clásicas de ente inmaterial).

 

Cuerpo y mente: vale, entonces, ¿todo solucionado?

 

Ni mucho menos, como seguro que ya te has dado cuenta, incluso si aceptáramos una de las dos tesis, no tendríamos todo resuelto. Surgirían otras preguntas. Si en el problema cuerpo y mente, me quedo con que es el cerebro donde se aloja toda la experiencia psíquica, ¿cómo se relacionan los fenómenos cerebrales con el resto del cuerpo? No nos estamos refiriendo a conexiones nerviosas, melanina, neuroconectores, etc… Nos inquieta lo siguiente: el agua sabemos que está compuesto por moléculas de H2O; si me cae un vaso de agua por la espalda, siento humedad. ¿Cómo es el paso del H2O a la humedad en mi epidermis?