La argumentación en la filosofía

¿Existe un discurso argumental típicamente filosófico? ¿Qué relaciones puede haber entre la teoría de la argumentación y la filosofía? Podemos diferenciar cuatro hipótesis:

La argumentación en la filosofía

stockimages – freedigitalphotos.net

Hipótesis en la argumentación

  • La hipótesis nula, que sostiene que la argumentación no es un recurso característico de la filosofía. Una de las justificaciones sería la existencia de multitud de escuelas filosóficas diferentes que no consiguen acordar un marco discursivo común.

 

  • La hipótesis mínima, que defiende que la argumentación es un recurso típico en el discurso filosófico. Varios autores (G. Ryle, Waismann,…) han sostenido esta tesis aduciendo, por ejemplo, la especificidad de la argumentación en filosofía. En efecto, cabría distinguirla de las deducciones de las ciencias lógico-formales y de las pruebas empíricas de las ciencias observacionales (física…). En cuanto a la primera distinción, tomamos en préstamo las palabras de Waismann[1] (1965, p. 380): un argumento filosófico hace más y hace menos que un argumento lógico; menos, porque nunca demuestra algo de modo concluyente; más, porque si tiene éxito, no se contenta con establecer un punto aislado de verdad, sino que produce un cambio de perspectiva intelectual.

 

  • La hipótesis máxima, que mantiene que la argumentación es el recurso definitorio (no únicamente típico) del discurso filosófico.

 

  • La hipótesis fuerte, que defiende que la argumentación es un recurso necesario en el sentido de que si se mantiene una tesis de manera razonada y crítica, tiene que ser con la disposición a defenderla dando cuenta y razón; así como a asumir las consecuencias de la misma.

¿Cómo podemos caracterizar los argumentos filosóficos?

Cabría distinguirlos de deducciones concluyentes desde el punto de vista lógico-matemático así como de recursos basados en pruebas empíricas. Tampoco estarían basados, en general, en inducciones o en argumentos estadísticos y probabilísticos.

Sin que haya un consenso sobre qué tienen en común los argumentos filosóficos (adelantado por la justificación de la hipótesis nula), sí podemos encontrar algunos esquemas argumentales típicamente filosóficos. Por ejemplo (Vega[2], 2003, p. 238-252):

  • Argumentos fundacionales, que buscan sentar una verdad primera (ej. “pienso luego existo”)
  • Argumentos trascendentales, que siguen el esquema siguiente
    1. Nos consta la posibilidad de A
    2. Si no se diera C, no se daría la posibilidad de A
    3. Luego, es necesario que se dé C.
  • Argumentos por regresión al infinito, tratan de establecer una tesis mediante una recursión sin fin.
  • Argumentos mentales o imaginarios, que se apoyan en hipótesis irreales para descubrir alguna reducción al absurdo…

Además de los anteriores, existen también otros recursos como por ejemplo: 1) apelación la autoridad (experto); 2) apelación ad philosophiam, que en palabras del profesor Vega (2003, p.246), recurriría a que algo no es demandado o exigido por la filosofía.

 

[1] Waismann, F. (1965), Mi perspectiva de la filosofía, en A.J. Ayer (comp.), El positivismo lógico. México, FCE, 1965; pp. 349-385. El artículo data de 1956

 

[2] Vega Reñón, L. (2003). Si de argumentar se trata. España: Intervención Cultural

Anuncios

Publicado el 16/04/2015 en Filosofía, Lingüística y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: