Cuerpo y mente: ¿qué somos?

En el post Mens sana in corpore sano: caballo ganador, nos preguntábamos al final cómo se relacionaban el cuerpo y la mente. Veíamos que había tres posiciones y hablamos de la primera (la distinción clásica dualista). También apuntamos que, independientemente de los distintos estudios sobre ello, la realidad es que tal interacción existe. En este post ahondaremos en otras posiciones igualmente legítimas.

cuerpo y mente

Imagerymagestic – freedigitalphotos.net

Cuerpo y mente: Si solo fuéramos mente…

 

Efectivamente, tras la posición dualista que mencionábamos (estamos compuestos de dos sustancias) cabe la alternativa de que sólo seamos mente. ¿Suena raro? Pues esta posición fue sostenida por el filósofo irlandés George Berkley, dentro del llamado idealismo subjetivo. En realidad, es una alternativa perfectamente legítima aunque pueda parecer improbable. No existe el cuerpo sino la idea del mismo. En realidad, nuestra percepción de él, es a través de procesos mentales. Por ello, bien pudiera ser que la masa física no existiera. Esto resultaría bastante práctico ya que el problema de la relación entre cuerpo y alma quedaría resuelto en tanto que no existe, de base, conexión entre algo que existe (la mente) y algo que no existe (el cuerpo).

 

Cuerpo y mente: Si solo fuéramos cuerpo…

 

En este punto, seguro que ya os podéis imaginar cuál es la tercera posición clásica: la mente no existe, sólo somos cuerpo. Esto choca frontalmente con la tradición cristiana y con buena parte de las bases de múltiples religiones. Sería muy pretencioso por nuestra parte simplificar estas tesis en unas pocas líneas pero esto es un post, así que, modestamente, únicamente aspiraré a resumirte la idea principal. Cuando decimos que no existe la mente, no se está afirmando que nuestra vivencia psíquica es irreal. El matiz capital es que se pasa de la mente al cerebro. Los avances neuro-científicos, sobre todo desde comienzos del siglo XX, van encaminados en este sentido. La memoria, la inteligencia y así, múltiples factores que se atribuían a cuestiones no físicas, se han ido descubriendo espacialmente en distintas zonas cerebrales. Análogamente a lo anterior, si sólo hay cuerpo, se supera la dificultad de encontrar la relación entre cuerpo y mente (que no existe en sus cualidades clásicas de ente inmaterial).

 

Cuerpo y mente: vale, entonces, ¿todo solucionado?

 

Ni mucho menos, como seguro que ya te has dado cuenta, incluso si aceptáramos una de las dos tesis, no tendríamos todo resuelto. Surgirían otras preguntas. Si en el problema cuerpo y mente, me quedo con que es el cerebro donde se aloja toda la experiencia psíquica, ¿cómo se relacionan los fenómenos cerebrales con el resto del cuerpo? No nos estamos refiriendo a conexiones nerviosas, melanina, neuroconectores, etc… Nos inquieta lo siguiente: el agua sabemos que está compuesto por moléculas de H2O; si me cae un vaso de agua por la espalda, siento humedad. ¿Cómo es el paso del H2O a la humedad en mi epidermis?

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Publicado el 14/03/2015 en Filosofía y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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